lunes, 24 de diciembre de 2018

AGENDA PENDIENTE EN EL SECTOR DE HIDROCARBUROS


CONVERSIÓN DE TODOS LOS CONTRATOS DE LICENCIA A SERVICIOS
ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI
La prensa independiente como el Diario UNO bajo la dirección del maestro César Lévano, hoy en Perfil defendiendo los mismos principios de Soberanía Nacional sobre nuestros recursos naturales como los hidrocarburos, tales como el petróleo, gas natural y líquidos de gas natural que subyacen en el territorio del país, ha tenido campañas exitosas, políticamente correctas en defensa del interés público.
Hago esta referencia a la positiva campaña contra el poderoso lobbismo de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, conjuntamente con la Sociedad Peruana de Hidrocarburos, y “sus espadachines a sueldo” que pretendían graciosamente la prórroga de 30 años a los contratos de hidrocarburos que tienen fecha de vencimiento antes del 2026.
Desde el punto de vista nacional tales contratos con los lotes respectivos deberían ser transferidos a PetroPerú S.A. en el marco de la integración vertical y el fortalecimiento de sus operaciones, para capitalizar el país mediante los excedentes que se generan.
En tal sentido, el país debe estar agradecido al congresista Manuel Dammert y su equipo, que desde el Congreso de la República ha sostenido una activa campaña a través de los diversos “Foros por la Soberanía Energética”, con eventos realizados en Talara, Piura, Cuzco, Arequipa y Lima, aglutinando a diversas organizaciones sindicales e intelectuales.
También en la defensa de la soberanía energética el país debe agradecer a la Coalición Nacional de Sindicatos de PetroPerú S.A. por su indesmayable trabajo en favor de la modernización de la petrolera estatal para servir mejor a los  consumidores con una abastecimiento nacional seguro, oportuno, a precios razonables a pesar que no produce un barril de crudo.
Por ello, en estos tres años que faltan un gobierno como el del Sr. Vizcarra, sin partido, sin aparato ni bancada propia, por tanto sin mayores compromisos con el poder económico debería apostar por la soberanía energética de una manera moderna.
¿QUÉ HACER CON LOS CONTRATOS?
¿Qué se podría hacer en el sector energético desde el punto de vista nacional, en un sector estratégico al servicio del desarrollo del país, del ahorro interno y para servir mejor a los consumidores?
Está demostrado hasta la saciedad que la forma eficiente, técnica y racional de operar en el sector de hidrocarburos es la integración vertical en sus actividades. Ello significa que la empresa petrolera realice por lo menos las operaciones de explotación, transporte, refinación, distribución mayorista y distribución minorista por medio de estaciones de servicios (grifos)
En nuestro país, la petrolera estatal PetroPerú S.A. es por ahora una de las pocas empresas  a nivel mundial que tiene tal denominación pero no explota ni un barril de crudo ni procesa una molécula de gas natural, gracias a una privatización de sus lotes, filiales rentables como Solgás, Transoceánica, unidades como la Refinería La Pampilla entre otras, que fueron vendidas al sector privado a “precios de huevo roto”, en un proceso de transferencia de riqueza desde el estado para valorizar el capital privado, a favor de los grupos de poder y las empresas transnacionales.
Desde un inicio denunciamos este proceso de “transferencia de riqueza” en un régimen corrupto como lo fue el fujimorismo en la década del oprobio 1990-2000, en un gobierno que ha sido calificado por el historiador tempranamente desaparecido Alfonso Quiroz, en su libro “Historia de la Corrupción” como el gobierno más corrupto de nuestra historia republicana, lo que ya es decir bastante.
DEVOLUCIÓN DE LOTES
Por ello, los contratos que tienen fecha vencimiento próximo deben ser devueltos a PetroPerú y su directorio de manera técnica e independiente evaluará con quien se asocia. En especial, debiera interesar el lote X de Talara bajo responsabilidad de la empresa china CNPC, conjuntamente con el Z-2B en el Zócalo Continental, que será operado hasta el 2023 por el consorcio Savia conformado por dos empresas estatales, Ecopetrol de Colombia y KNOC de Corea del Sur.
Solamente entre estos dos lotes se puede asegurar más de 25 mil barriles diarios de crudo ligero que pueden ser procesados en la refinería modernizada de Talara-PetroPerú. Por tanto la renta petrolera es decir, el diferencial entre el precio internacional y los costos internos de producción se internalizan a favor del país.
Un negocio secundario tanto del lote X como del Z-2B sería la producción de gas natural y la producción de líquidos de gas natural de la Planta de Fraccionamiento Gas Pariñas. Se debe tener presente que la refinería modernizada de Talara demandaría en promedio por día 22 millones de pies cúbicos de gas natural que podrían ser obtenidos de ambos lotes a costos menores a los actuales, capitalizando a la petrolera estatal.
CONTRATOS DE SERVICIOS
Pero un anuncio fundamental en materia de hidrocarburos con el objeto de recuperar la soberanía sobre los recursos naturales como los hidrocarburos, la propiedad, la capacidad de decisión, uso, posesión y usufructo, es la conversión de todos los contratos de licencia a contratos de servicios, cuestión que está contemplada en la legislación vigente.
En nuestro país las empresas son los titulares de las “moléculas de los hidrocarburos”, deciden en última instancia sobre el destino final de los mismos, por tanto la decisión sobre el destino de los hidrocarburos como la masificación del gas natural a lo largo y ancho del país, será una quimera si el estado no recupera la propiedad sobre los hidrocarburos.
Esta sería una decisión del estado teniendo como instrumento de mercado a la empresa petrolera estatal PetroPerú., que con la integración vertical, operando en asociación con empresas de prestigio los lotes X, Z-2B, 192, 64, 8 por lo menos produciría 50 mil barriles diarios que serían procesados en la refinería de Talara.
Así, el estado sin afectar la rentabilidad de las empresas privadas ni la gestión, convierte a todas las empresas operadoras en “contratistas” a las cuales se les abona una retribución, pero el estado decide en última instancia a quién vender, priorizando el abastecimiento del mercado interno sobre las perversidades de la exportación de gas natural por ejemplo. Todo lo demás sería verso.

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