lunes, 14 de enero de 2019

A MÁS PRODUCCIÓN MENORES INGRESOS FISCALES



PERÚ: RIQUEZA MINERA CON ESTADO MISIO
ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI

El Perú es un importante productor mundial de oro, plata, cobre, zinc, plomo sin embargo somos un país relativamente pobre, aunque ahora nos identifican como un “país de ingresos medios”, gracias a una argucia monetaria. Es decir, somos ricos pero con más del 25 % de la población considerada pobre, en especial la que está alrededor de las regiones mineras, básicamente andinas.
Sea Cajamarca, Cerro de Pasco, Huancavelica, Ancash por no mencionar las provincias cercanas a los centros mineros, expresan el deterioro ambiental, la descapitalización producto de una minería que yo denominaría, “una minería colonial en el siglo XXI” donde el estado percibe magros ingresos fiscales sea por el impuesto a la renta y otras transferencias, que no guardan proporción con la riqueza creada.
A ello debiera añadirse  las políticas laborales de “cholo barato” con salarios de angustia que explican la rentabilidad y la mentada competitividad internacional de la minería que se desenvuelve en el Perú. Agregando que  la exportación minera es básicamente  de concentrados de cobre, plata, zinc, plomo etc. con un pobre valor agregado, como en la década de los cincuenta del siglo pasado.
En tal sentido, lo más avanzado que tenía el país el Centro Metalúrgico de La Oroya que convertía los concentrados de los minerales básicos en cobre fino, plata fina, zinc, y plomo fino, más 18 subproductos (litio, cadmio, molibdeno, ácido sulfúrico, trióxido de arsénico entre otros) está paralizado desde el 2010 gracias a una irracional privatización fragmentada de la minera estatal Centromín Perú (1996).
POR UNA NUEVA MINERÍA
Por ello, si aspiramos a un país diferente con un mayor bienestar debemos desarrollar “una nueva minería” que debe estar al servicio del país, donde esta actividad extractiva sea un motor más para el desarrollo articulado con la agroindustria, el turismo y servicios con valor agregado.
Para que ello sea posible se requiere desarrollar los proyectos mineros con responsabilidad social, ambiental y tributaria, si de verdad se pretende capitalizar el país. En tal sentido, el estado debe captar mayores recursos para que pueda cumplir con sus obligaciones como estado ante la población, con ello se enfrentaría mejor los conflictos sociales y se podrían resolver parte de los pasivos ambientales.
El estado debiera percibir mayores ingresos fiscales por la explotación de recursos naturales agotables, para que pueda cumplir sus responsabilidades como tal frente a sus ciudadanos con educación y salud de calidad, con seguridad integral y puesta de infraestructura sin corrupción.
INGRESOS DE EXPORTACIÓN SE DISPARAN
En tal sentido sirva el cuadro, “Exportaciones e Ingreso Fiscal Generado por la Actividad Minera 2004 y 2017”, donde en esencia se derrumba la participación fiscal en relación a la riqueza creada expresada en los ingresos de exportación tomando el año 2004 en pleno “boom de precios” de los minerales, y el año 2017 con mejores precios del oro, cobre, plata entre otros, más un aumento de la producción con excepción del estaño como se señaló en el artículo anterior “Perú: Minería Regresiva con Mayor Producción”
En razón de la mayor demanda externa sobre todo por el proceso de industrialización de la economía china en especial el proceso de urbanización asiático, y sobre todo por la conversión de la China Popular en potencia militar, los precios de los minerales aumentaron de manera significativa, en especial del cobre que de cotizarse a US $ 0.90 centavos la libra llegó a valer casi US $ 4 dólares en el 2008. Hoy la libra del metal rojo supera los US $ 2.70 y es un precio todavía rentable.
Igualmente en el caso del oro de tener un precio de US $ 300 dólares la onza troy se disparó a casi los US $ 1,600 dólares. Hoy está sobre los US $ 1,290 y es un precio rentable y atractivo sobre todo para la minería ilegal e informal que depreda el medio ambiente.
En resumen, los ingresos de exportación se multiplicaron por cinco entre el 2004 al 2017, es decir aumentaron más de cinco veces en estos catorce años, pasando de los S/ 17,190 millones de soles (US $ 7,124 millones del 2004) para sumar los S/ 88,538 millones en el 2017 (en dólares serían US $ 27,159 millones)
Resulta positivo para el país que los ingresos de exportación se incrementen, seguro que sí, mas lo importante es ¿cuánto de esos ingresos de exportación se quedan en el país, como salarios, compras a la industria y sobre todo ingresos fiscales?
Esta debiera ser una de las preguntas claves del modelo de crecimiento minero que he denominado “empobrecedor, regresivo y colonial” que debe ser superado por una “nueva minería al servicio del país”
UN ESTADO CHIHUÁN
Contra las versiones muy propias de la “Sociedad de Minería, Petróleo y Energía” y sobre todo del Ministerio de Energía y Minas (MINEM) y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el estado no está percibiendo los ingresos fiscales que debiera percibir por la explotación de los recursos naturales no renovables, agotables en el tiempo como son los recursos mineros.
Es más, contra toda lógica gracias a las “bondades de la globalización”, el fisco tiene que devolverles impuestos, bajo el concepto que no se exportan impuestos sobre todo del impuesto general a las ventas (IGV) por la compra de bienes y servicios necesarios para la exportación (Devolución Tributaria). A ello debiera agregarse que en la etapa exploratoria también se debe devolver el IGV (18%) pagado por los bienes y servicios utilizados.
Lo cierto y evidente con la información oficial disponible en el 2004, el estado directamente recaudaba por concepto del obligatorio impuesto a la renta (S/ 1,742 mill) y los llamados derechos de vigencia (S/ 90 mill)  la suma de S/ 1,831 millones de soles. Esta suma en relación a los ingresos de exportación para dicho año, representaba una participación del 10.66 %.
Esto realmente significaba que en el 2004 durante el inicio del boom minero, el fisco de cada S/ 100 soles de ingresos de exportaciones captaba directamente S/ 10.66 básicamente  por el impuesto a la renta que representaba una tasa del 30 % aplicable sobre la utilidad imponible.
Se debe considerar que los ingresos por concepto de derechos de vigencia se pagan para mantener los derechos de propiedad sobre las concesiones mineras, en montos variables según sea de la gran minería y mediana minería de US $ 3 dólares por hectárea, US $ 1 dólar por la pequeña minería y de US $ 0.50 por hectárea en la minería artesanal.
DERRUMBE DE LA PARTICIPACIÓN FISCAL
En el 2017 los ingresos de exportación superaron los S/ 88,538 millones de soles, y el fisco directamente captó S/ 4,560 millones de soles, donde el impuesto a la renta recaudado regularizado llegó a ser de S/ 2,569 millones de soles, tal como se puede observar en el cuadro respectivo. Otros impuestos indirectos como los impuestos a la importación no lo estamos considerando.
En verdad, en el 2004 el impuesto a la renta representaba el 10% de los ingresos de exportación, sin embargo en el 2017 el impuesto a la renta se derrumba para ser apenas el 2.90 % de los ingresos de exportación.
Es más, en el 2017 sumando los diversos conceptos del nuevo marco tributario que se estableció en el gobierno del comandante en retiro Ollanta Humala (fines del 2011), absolutamente favorables a las empresas mineras en el marco de una “negociación amigable” que prácticamente ha significado menores ingresos fiscales.
Así, el cambio en la determinación de las regalías que se fijaban en la gran minería hasta el 3% del valor concentrado (ingresos por venta) se modificó para determinarse sobre tasas variables según la rentabilidad operativa. Ello ha significado el derrumbe de los ingresos fiscales, más una serie de beneficios tributarios que comentamos en su oportunidad.
A MÁS PRODUCCIÓN MENOS INGRESOS FISCALES
Como cruel paradoja con mejores precios y con aumentos de hasta 136% del volumen producido como en el caso del cobre, el estado capta menores recursos, muy lejos de los S/ 3,000 millones de soles anuales proyectados por el MEF en el 2011 sea por las nuevas regalías mineras (ley Nº 29788), gravamen e impuesto extraordinario que para el 2017 no superan los S/ 1,513 millones de soles, tal como se podrá observar en el cuadro.
En su conjunto sumado el impuesto a la renta del 2017, las nuevas regalías mineras (Ley Nº 29788), el gravamen y el impuesto especial a la minería, más las viejas regalías y los derechos de vigencia, el fisco llegó a captar la suma de S/  4,560 millones de soles, que representa apenas el 5.15 % de los ingresos de exportación minera.
Es decir, entre el 2004 al 2017 la producción en volúmenes ha crecido en lo fundamental del cobre (136%), hierro (107%), plata (54%), zinc (21%), y oro (6%), como también han aumentado los precios de todos los minerales con excepción del hierro, sin embargo, el fisco capta relativamente menos.
Es decir, en nuestro país la producción minera y los precios se han incrementado de manera significativa en el período 2004/2017, sin embargo,  el estado como estado directamente capta mucho menos el 2017 en relación al 2004, gracias a los beneficios tributarios y el entregismo de la política del nacionalismo de Ollanta Humala.
Una forma ilustrativa de decirlo en el 2017 de cada S/ 100 soles de ingresos por exportaciones el fisco ha captado directamente S/ 5.15 soles, lo cual resulta un monto ínfimo, franciscano por no decir miserable, por ello tenemos un estado misio, incapaz de resolver los problemas más acuciantes de su población.
GENEROSA DEVOLUCIÓN TRIBUTARIA
El modelo minero “regresivo, empobrecedor y colonial” que se desenvuelve en el país se agrava con la devolución tributaria a las empresas mineras que han desarrollado nuevos proyectos de inversión en el sector (Las Bambas, Toromocho, Constancia), y las ampliaciones de Cerro Verde, Antapaccay, Antamina, SPCC como al conjunto de las empresas del sector por el impuesto a las ventas (IGV) pagado por los bienes y servicios necesarios para la exportación.
Este es uno de los beneficios tributarios que tienen todos las empresas de exportación, donde el sector minero tiene una participación significativa dado que en promedio el 60 % de los ingresos de exportación están explicados por la actividad minera.
Ello significa que cada año el MEF tiene que devolver sobre todo el IGV (18% del valor) y/o el impuesto a la renta pagado demás a las empresas exportadoras, pues es un principio contable de la globalización que no se deben exportar impuestos al valor agregado, impuestos indirectos como el IGV.
 En verdad, este principio contable debiera revisarse dado que el grueso de las exportaciones provenientes de las empresas que operan en el país se realizan con empresas matrices. Es decir, las hijas le venden a su madre (matriz), o es un negocio entre hermanas (filiales) donde resulta común aplicar precios de transferencias, donde los ingresos y egresos se transan entre empresas de un mismo grupo económico a nivel mundial.
Ejemplo ilustrativo de estas prácticas es que Shougang Hierro Perú que explota los recursos de hierro en Marcona/Ica donde el 97 % de la producción de hierro se vende a su matriz Shougang Corporation. Las mismas prácticas se reproducen en el caso de las auríferas Mra. Yanacocha o Mra. Barrick que le transfieren el oro a sus matrices.
Por tanto, en el 2017 el ingreso fiscal sumó los S/ 4,560 millones de soles sea por concepto de impuesto a la renta, regalías, gravamen e impuesto extraordinario entre los más importantes. Sin embargo, el propio estado tuvo que devolver tributariamente a las empresas más de S/ 6,144 millones de soles, como se podrá observar en el cuadro correspondiente.
EPÍLOGO
En tal sentido, cabe preguntarse si podemos tener un estado eficiente que percibe en un año S/ 4,560 millones de soles por ingresos fiscales y tiene que devolver a las diversas empresas del sector S/ 6,144 millones de soles. Ello explica en parte el déficir fiscal, y no deja de ser una subvención a las empresas mineras, sobre todo a las que operan en una lógica de grupo económico a nivel mundial.
Superar este modelo “regresivo, empobrecedor y colonial” de hacer minería por una nueva minería al servicio del desarrollo económico, con un mayor valor agregado, articulado a la industria, responsable con el medio ambiente y sobre todo con una mayor contribución fiscal, resulta un imperativo nacional si de verdad aspiramos a un Nuevo Perú.