viernes, 17 de febrero de 2017

CORPORACIÓN LINDLEY: UN AÑO MÁS SIN UTILIDADES

PARA BEBERTE MEJOR LAS UTILIDADES

ESCRIBE: JORGE MANCO ZACONETTI (Investigador UNMSM)

Han transcurrido más de 15 meses durante los cuales el control mayoritario de las acciones y la toma de decisiones más importantes en la Corporación Lindley  la tienen los dueños mexicanos que cuentan como “presidente del directorio de lujo” al que fuera el mandamás de la emblemática corporación identificada con la bebida de sabor nacional: Jhonny Lindley Suárez, bisnieto del fundador de la firma, que como trabajador calificado debería estar preocupado por una distribución equitativa en las utilidades.
Como no podía ser de otra manera, como en el pasado los cientos de trabajadores de la corporación no tendrán una justa participación en las utilidades a pesar de los importantes resultados económicos financieros alcanzados en el 2016. Todo ello fue posible gracias al esfuerzo, capacidad y productividad de los trabajadores.
Sirva de base algunos resultados para entender el grave malestar en los trabajadores desde el más modesto obrero hasta los funcionarios y ejecutivos de confianza. En el 2015 la utilidad operativa sin considerar las depreciaciones y amortizaciones que forman parte del excedente económico, sumó  los 221 millones de soles. En el 2016 se han más que duplicado pasando a ser 531 millones de soles. Es decir, la tasa de la rentabilidad operativa se ha incrementado en  140 por ciento, ni las empresas mineras ni eléctricas tienen ese margen. Ver cuadro respectivo.
La utilidad y/o pérdida antes de participaciones laborales y pago de impuestos estaba en el 2015 en rojo con una pérdida de 129 millones de soles. En cambio, en el 2016 se remonta espectacularmente y suma una utilidad de 316 millones de soles, sin embargo los trabajadores nuevamente verán enajenadas su participación en las utilidades en razón de una serie de artilugios y maniobras contables.
En verdad, por el ejercicio del 2016 los trabajadores de la Corporación Lindley tendrán una ridícula participación en las utilidades pues tendrán que devolver los préstamos otorgados en el pasado, los mismos que graciosamente otorgaba la empresa como una falsa compensación de las utilidades enajenadas y justificadas  por supuestas y arbitrarias pérdidas.
Por tanto si a la devolución de los préstamos otorgados en el pasado se suma el impuesto a la renta de quinta categoría que tienen que abonar al fisco, pues los trabajadores no gozan de beneficios tributarios ni devolución de impuestos como tiene la empresa, en la práctica van a seguir teniendo los bolsillos vacíos a pesar de las millonarias utilidades generadas gracias a su capacidad de trabajo.
Esta realidad se debe agravar en el futuro próximo hasta el 2021 por lo menos por el financiamiento asumido por la trasnacional mexicana Arca Continental con la banca de dicho país que debe ser repagada con los excedentes entiéndase utilidades que se genere en el Perú por la Corporación Lindley. Es decir, los trabajadores seguirán percibiendo migajas por concepto de utilidades.
Esta situación se debe agravar, es decir la fuga de excedentes con el acuerdo arribado por medio del cual Arca Continental aportará a su filial mexicana su participación en los negocios de bebidas de las operaciones de México, Argentina, Perú, Ecuador  como respaldo y garantía en el acuerdo llegado con la gigante Coca Cola Company para ser el embotellador exclusivo en el Suroeste de los Estados Unidos de Norteamérica (Nota 20 de los Estados Financieros)
En verdad, resulta urgente y necesario explicar como de una utilidad antes de participaciones e impuesto a la renta de 316 millones de soles en el 2016 se llega a una utilidad imponible de 194 millones de soles, donde no solamente se afecta la caja fiscal si no también los intereses de los trabajadores, que verían nuevamente frustradas sus expectativas de tener una justa participación en las utilidades.
Se debe tener presente que en más de un siglo de existencia la Corporación Lindley fue posible gracias al esfuerzo de sus trabajadores. Ahora bajo una nueva administración en el 2016 ha logrado resultados históricos en ingresos, en cajas producidas y utilidades, convirtiéndose la participación del Perú en la más importante de América Latina, superando al Ecuador y Argentina, según sus propios voceros.
Si bien hacia fines del 2015 las diversas fracciones de la familia Lindley vendieron la mayoría accionaria percibiendo más de 971 millones de dólares de parte de la transnacional mexicana Arca Continental. De esta transacción los trabajadores fueron convidados de piedra pues no recibieron “ni un dólar de plata” como reconocimiento a pesar de ser los principales forjadores de dicha riqueza.
 Ahora con una serie de mecanismos y maniobras contables como: depreciaciones y amortizaciones que se cargan al costo, deterioro de activos, amortización de intangibles, pérdidas cambiarias, indebida cobertura a futura del tipo de cambio, sobrecostos e internalización de los costos, beneficios tributarios, gastos financieros, compra/venta con relacionadas etc. Se minimiza la utilidad imponible que constituye la base para la determinación de la participación en las utilidades para los trabajadores.
Resulta evidente que esta nueva frustración de los trabajadores, sindicalizados y no sindicalizados ha de enturbiar las positivas relaciones que debieran existir entre los trabajadores y la empresa, y se busquen mecanismos compensatorios, transparentes y modernos, pues es de justicia que así como se fortalece el patrimonio de la empresa, los trabajadores deben ser reconocidos en sus utilidades con justicia.