sábado, 25 de septiembre de 2010

Consorcio Camisea es el dueño de la molécula*

Por Humberto Campodónico

El comunicado del Consorcio Camisea del pasado miércoles 22 –que dice que las negociaciones con Perupetro “aún se encuentran en una etapa preliminar”– es un desmentido rotundo a las declaraciones del presidente de Perupetro, Daniel Saba, quien había afirmado días antes que “el Consorcio ya había aceptado la propuesta peruana de no exportar el gas del Lote 88 y destinarlo exclusivamente al mercado interno”.

El comunicado del Consorcio es una prueba más de algo que ya se sabe: que la legislación neoliberal de principios de los años 90, en especial la Ley de Hidrocarburos 26221 de 1993, otorgó a los contratistas la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo, previo pago de una regalía. A lo que se agregó la renegociación ilegal del contrato del Lote 88, en diciembre del 2005, lo que “legalizó” la exportación de sus reservas.

Frente a este desmentido, el gobierno retrocedió y no le quedó otra cosa que volver a decir que las reservas del Lote 88 no se exportarán antes del 2014, con lo cual “todos nos podemos quedar tranquilos”. No, señor. Eso es inaceptable y debe exigírsele al gobierno que se cumpla de inmediato con el DS-053-2010 de agosto pasado, no solo por razones de soberanía nacional, sino porque en estos momentos el mercado interno está desabastecido y se está incumpliendo la Ley 27133.

Ahora bien, reafirmándonos siempre en los argumentos expuestos, es importante anotar que, incluso en el terreno de los negocios empresariales, es perfectamente posible para que el Lote 88 se destine exclusivamente al mercado interno. Veamos cómo.

Dice la calificadora de riesgo Apoyo-Fitch en su más reciente informe sobre el consorcio exportador Perú-LNG: “Debido a las inversiones realizadas en el desarrollo del Lote 56, las reservas probadas se han incrementado en 89% y ahora llegan a 2.76 TCF.

Esto implica que el requerimiento de reservas del Lote 88 se ha reducido a 1.44 TCF, equivalente al 34% del requerimiento total para la exportación, que es de 4.2 TCF (ver “Bonos Corporativos de Perú LNG” en www.aai.com.pe, mayo 2010, p. 5)”.

Si esto es así en los próximos años el programa de inversiones del Consorcio Camisea por US$ 400 millones seguramente incrementará las reservas del Lote 56 en bastante más de 1.44 TCF, que es lo que el Lote 88 hoy “presta” para la exportación.

Entonces, ¿por qué no los libera de una vez? Recordemos que si bien las reservas del Lote 88 no se exportarían hasta el 2014, esas reservas no pueden destinarse hoy al abastecimiento del mercado interno, que sufre racionamiento. Por eso estas reservas deben liberarse ya, de inmediato, y destinarse al mercado interno, principalmente al gasoducto surandino.

¿Cómo cubriría el Consorcio ese “faltante” de 1.44 TCF? Ese es un problema de ellos y no nuestro. Dicho esto, el Consorcio Camisea podría comprar opciones de gas (“futuros”) en el mercado internacional para respaldar sus compromisos.

O, más fácil aún, podría acordar con Repsol (socio del consorcio Perú LNG y único titular del contrato de comercialización a México) que “le preste” los dos (2) TCF de reservas de gas que esta empresa ha descubierto en el Lote 57 y que las ofreció al Ministerio de Energía y Minas el 28 de febrero del 2008 en una carta firmada por su director general, Nemesio Fernández.

Dice la carta: “Repsol-YPF pone a disposición del MEM la posibilidad de exportar la producción de gas del Lote 57, a la que Repsol pudiera tener derecho (…) con el objeto de permitirle una mejor planificación nacional de los recursos disponibles”.

Pero el gobierno no juega las cartas que tiene pues defiende los intereses nacionales solo de palabra, mientras “va quemando tiempo” hasta julio del 2011 para dejarle la “papa caliente” al próximo gobierno. Difícil que lo logre, pues la indignación generalizada ya ha calado hondo sobre este tema. ¿No es cierto?

(*) Publicado en La República / Página 13 / Sábado 25 de Setiembre del 2010




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